Importancia de la Inteligencia Emocional

Inteligencia emocional: una deuda pendiente con la educación de los niños 

Por: Rubén Balanta M.

Vivimos en un mundo globalizado e hiperconectado, donde el diario vivir cobra un significado totalmente diferente al de hace algunas décadas y el estilo de vida está marcado por el ritmo casi frenético que se vive en las grandes ciudades y metrópolis.

Ante este panorama es usual,  y para nada extraño, ver que cada día incrementa el número de personas que viven desbordados emocionalmente y frecuentemente desarrollan trastornos de ansiedad, estrés, depresión y en general, afectaciones del estado del ánimo que pueden prevenirse si desde la infancia se educa a nuestros niños en inteligencia emocional.

Hoy, debido a la época en que vivimos nos encontramos recibiendo un exceso de información en todos los frentes que puede llevar a sobrecargar nuestras mentes y cerebros, por lo que saber manejar y gestionar las emociones que experimentamos es una necesidad que exige ser suplida en los planes de estudio de la escuela infantil, y más aún, es una habilidad que los padres deben incorporar dentro de sus pautas de crianza. 

La gran tarea de los padres y educadores del siglo XXI es educar individuos para la vida; sujetos integrales que cuenten no solo con las herramientas cognitivas y aptitudinales, sino también emocionales y afectivas que les permitan desenvolverse adecuadamente en este mundo cambiante y cada vez más avanzando en el que vivimos.

No hacemos mucho, enseñando a los niños y adolescentes cómo resolver los más grandes problemas matemáticos, si no los preparamos para vivir y afrontar los retos del día a día. 

De hecho, gracias a todas las investigaciones realizadas en el campo de la educación, la infancia y las neurociencias, hoy sabemos que un niño que ha aprendido cómo expresar y gestionar sus emociones, es un adulto feliz con grandes capacidades cognitivas.

Asimismo, los estudios de neuroimagen, han demostrado que el cerebro no ejecuta funciones aisladas, o que hay hemisferios especializados, es un órgano que funciona como una Gestalt, un todo. Esto quiere decir, que incluso cuando la neocorteza está llevando a cabo tareas propias de ella (como de razonamiento, lógica o análisis), el sistema límbico; estructura que procesa las emociones, influye en el modo cómo se desarrollan estas tareas.

En términos más prácticos, esto quiere decir que, un niño o adolescente no puede sacar excelentes calificaciones en la escuela sino se siente comprendido, amado y/o feliz. 

Así pues, desarrollar la inteligencia emocional convertirá a los más pequeños en personas con gran autoestima y autoconcepto, pero también los dotará con grandes habilidades cognitivas para el diario vivir como establecer mejores relaciones interpersonales, saber cómo solucionar conflictos y más.

A la larga esto se traducirá; como lo ha arrojado la evidencia, en mejores puestos de trabajos así como ingresos económicos y una sensación de bienestar más alta que la de la media.

Hay muchas cosas sencillas que podemos hacer para ayudar a desarrollar esa inteligencia emocional en los niños y adolescentes, pero podríamos empezar creando espacios de confianza, donde ellos puedan expresar y hablar de sus emociones libremente.

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