¡Cáete y levántate! La vida continúa

“En ocasiones debemos tocar fondo para valorar las verdaderas cosas importantes de la vida”, Anónimo
 

Sí, ¡La vida continúa! En ocasiones “caminamos descalzos bajo la tormenta”. Por muy doloroso que sea el camino algunas veces, debes quitarte el polvo de las rodillas y seguir adelante. Siempre hay un motivo para levantarnos y llegar al final del túnel para salir de la oscuridad que te hace infeliz.
 
Es bueno caerse y llorar por un corto tiempo, pues es riesgoso estancarse en un sufrimiento porque puede afectar tu salud. Sacar el dolor a gritos a veces es necesario porque llorar hace bien, es preciso desahogarse y dejar salir todo lo que tenemos dentro.
 
“De nuevo, allí estás, detrás de mí. Esta vez no correré, me voltearé y te diré, en esta ocasión no podrás alcanzarme, abrí mis alas y volé lejos de ti, ya aprendí a caminar bajo la tormenta”, ella le hablaba a la tristeza.
 
La tristeza, el desánimo y la desilusión puedes usarlas a tu favor para pensar, reflexionar, meditar y buscar la solución a fin de superar esa situación que estás atravesando. Estar triste no es malo, es negativo si lo asumes como forma de vida y parte de tu conducta diaria, pero avanzas si lo sabes aprovechar.
 
Caer hace bien porque te das cuenta que estás vivo, que eres de carne y hueso, que eres un ser que siente. Levantarse es de valientes, porque sales a flote después de sumergirte a cientos de metros de profundidad.
 
En ocasiones te acongojas y la pena se apodera de ti. Esto permite que mires en tu interior y veas tus sentimientos. Te ayuda a descubrir tu propio ser. Realiza este ejercicio: párate frente a un espejo y observa tu rostro. Mírate y háblate, sonríe y transforma tu cara en varias expresiones.
Corrígete, motívate y resalta tus virtudes. Este tipo de terapias de motivación y autoayuda te hacen reaccionar.
 
Ese proceso ayudó a Isabella. Ella se divorció después de varios años de matrimonio. Se deprimió tres días. No hablaba, no tenía apetito y pasó ese tiempo en su cama bajo las sábanas, durmiendo todo el tiempo para no sentir, no pensar y no saber de nada.
 
Luego, al tercer día se levantó, lavó su cara y siguió adelante. Reflexionó que aquel paso doloroso le sirvió para avanzar y emprender una nueva vida. Con esto quiero decir, que lo recomendable después de pasar por una depresión es fijarte una meta que te estimule a continuar, que te de motivos para vivir y que al final te haga feliz por haber logrado lo que te propusiste.
 
Existen muchas experiencias de cómo cada quien vive el sufrimiento. Todos reaccionamos de distintas maneras ante los acontecimientos de la vida y cómo afrontarlos depende de nuestra madurez.
 
El estrés juega un papel determinante en hacerte sentir infeliz. Por eso, rompe la rutina de tus días haciendo alguna actividad diferente. Prueba y verás como tu estado de ánimo cambia de inmediato. Conversar te hace bien, expresar lo que piensas y sientes es positivo.
 
Ten presente que la tristeza es un estado de ánimo que ayuda a valorar la felicidad, incluso, a apreciar los momentos simples de la vida. ¿Qué causa la tristeza? El desamor, extrañar a la familia, la falta de amigos, de placer, de aceptación, la pérdida de un ser querido… ¿Qué hacer para superar la tristeza? Distráete, haz lo que te gusta, vive el momento…
 
Recuerda que es importante amarte a ti mismo para poder superar la tristeza. Hazlo por ti y por las personas que amas y que te aman. Siempre hay un motivo por el que vivir. ¡Tú eliges el sendero que deseas seguir!
 
Porque “Cuando estás feliz, disfrutas la música, cuando estás triste, entiendes la letra”, Anónimo.
 
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