¿Cambiar al niño para el mundo o cambiar el mundo para el niño?

“Es difícil encontrar el equilibrio entre el caos y el exceso de orden”

 

Cuando tienes un niño con autismo, una de las cosas más difíciles de lograr es encontrar el equilibrio. Hay una línea extremadamente delgada que divide muchos aspectos en donde debemos hallar el punto exacto por el cual empezar a recorrer este camino que es complejo. Se requiere tenacidad y astucia.

“Adecuaciones” o “adaptaciones” son palabras que escuchamos todo el tiempo. Queremos que exista todo lo que sea incluyente, ambientes amigables, que se hagan adaptaciones en la escuela para que le sea más fácil integrarse, que entiendan su condición, la maestra sombra, es decir, 80 tipos de apoyos.

Habrá casos en los que sea muy necesario recurrir a ciertos apoyos, pero no debemos abusar de ellos, por ejemplo, no le darías una silla de ruedas a un niño que puede caminar con un bastón, sucede igual con el uso de pictogramas, estos pueden ayudar al niño y el abuso de los mismos puede perjudicarle.

Lo mismo sucede con las maestras de apoyo, hay casos en los que son necesarias, hay casos en los que no y ahí habría que evaluar con un especialista y también cuidar que la maestra sea realmente un apoyo y no un obstáculo, es decir, que sea algo pasajero que prepare al niño para que en un tiempo pueda solo.

Encontrar el equilibrio en brindarle los apoyos que realmente necesita y exigirle hasta donde sea posible hacerlo. No vamos a exigirle a un niño en silla de ruedas que logre saltar, pero sí que pueda desplazarse de forma autónoma, que aprenda a ir solo al baño o actividades que puede lograr dentro de sus límites.

En el colegio, al principio, el niño necesitará varios apoyos que se le proporcionarán con la visión de que los deje en un tiempo. Hay que ser incluyentes y comprensivos, pero al mismo tiempo, exigentes y firmes con él. Se puede ser ambas cosas a la vez y el secreto es justamente el equilibrio.

Hay que aceptar que el niño tiene ciertas limitaciones para brindarle los apoyos que necesita, pero también, debemos tener en cuenta que requiere cierto nivel de exigencia para que siga avanzando. No quedarnos en la idea de tiene limitaciones y que no puede, sino que tiene ciertos retos que debemos superar poco a poco.

Debemos cambiar un poco al niño para que encaje en el mundo y debemos cambiar un poco al mundo para que sea amigable con el niño.

Eso es equilibrio y equidad: educar y preparar al niño para enfrentarse al mundo y al mismo tiempo, preparar al mundo para darle la bienvenida al niño.
Eso es inclusión y justicia: encontrar un equilibrio entre exigencias y apoyos para cualquier niño con necesidades especiales. Hay que estar seguros de qué apoyos son buenos para él y en dónde me estoy excediendo o me falta exigirle para ayudarle a crecer.

Tere Hernández
Centro de Autismo Integra IAP
Alba Maestra Sombra