¿Cómo contribuye la educación artística al desarrollo de los niños?

“Todos los niños nacen artistas.
El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer”
Pablo Picasso


 
Es bastante común que la educación artística sea menospreciada en la escuela, o incluso, por los propios padres que no la ven como una asignatura fundamental para el desarrollo de sus hijos. Al día de hoy, existe sobrada evidencia científica que demuestra totalmente lo contrario.

Educar o fomentar la expresión artística en la infancia es uno de los recursos fundamentales para el crecimiento y aprendizaje. El arte puede ser una de las claves para contribuir al desarrollo de los niños, niñas y adolescentes.

El arte es una buena estrategia para la educación en todas las áreas. En la primera infancia, potencia el pensamiento creativo, reflexivo y crítico. Es una herramienta de aprendizaje que estimula a crear e innovar. No se trata que los niños se conviertan en artistas, cantantes o bailarines, sino que experimenten y exploren diversas actividades que les permite crecer como personas.

A través de la expresión y la educación artística los niños aprenden a comunicarse; especialmente los que todavía no lo pueden hacer a través del lenguaje. También son capaces de expresar sus emociones, preocupaciones, liberar sentimientos; se convierten en seres más vitales, felices, motivados, capaces de resolver conflictos, hacer descubrimientos y de construir su autoestima y la autoconfianza.

Entre otros beneficios de la educación artística en la infancia se encuentra el incremento de la concentración, la coordinación, la motricidad fina, el aprendizaje de valores, a usar sus sentidos, desarrollar su propio criterio y a estimular sus capacidades cognitivas.

Como padres, profesores y cuidadores podemos impulsar que los infantes se interesen por los diversos tipos de expresión artística sin tener que realizar grandes esfuerzos.

Deja a la mano material para que puedan pintar o dibujar. Si son niños muy pequeños se le puede pintar las paredes de su habitación de color blanco para que las utilicen como lienzo o cubrir estas con papel y dejarles que ellos creen sus obras de arte.

También se les puede inscribir en clases de danza; generalmente a los niños les encanta bailar y escuchar música. En estos ambientes, además de fomentar la expresión artística, fortalecen su cuerpo.

Permitirles que hagan teatro, hacer que escuchen música, leer con ellos, llevarlos a un museo o simplemente dejar que jueguen con lo que encuentren a la mano son otras acciones que se pueden hacer para incentivar el desarrollo de la expresión artística fuera de la escuela.

Poco importa el cómo, el arte puede de hacerse de mil formas y cada niño lo interpreta a su manera. El arte permite la formación de seres humanos sensibles, empáticos y creativos que desarrollan un importante elemento clave de interacción social.

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