¿Cómo fomentar el deseo de aprender en niños y adolescentes?

“Los niños necesitan mucha libertad para indagar, probar, equivocarse y corregir…
para apreciar los infinitos recursos de las manos, de la vista, del oído,
de las formas, de los sonidos y los colores” 
Loris Malaguzzi.

El aprendizaje es una constante en la vida. Siempre estamos aprendiendo, de hecho, la vida está hecha de primeras veces, sobre todo los niños y adolescentes que están empezando a explorar y conocer el mundo que les rodea. El aprendizaje es inherente a nuestra condición de seres humanos; desde que nacemos y empezamos a ver, comenzamos a explorar y conocer todo sobre el medio que nos rodea.

La curiosidad hace parte fundamental del mundo del niño, es ésta la que lo guía a tocar, oler, probar y experimentar. Es una capacidad que guía y orienta el aprendizaje, sin embargo, con el paso del tiempo y a medida que los niños crecen, esta habilidad se pierde si no se trabaja ni se alimenta.

Y lo más triste es que se pierde por culpa de los más grandes. Cuando los niños comienzan a indagar y a preguntar sobre el funcionamiento de las cosas; ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué no podemos respirar debajo del agua?, etc. En lugar de incentivarlos y animarlos, se les manda a callar y no hacer más preguntas. Y esto es un grave error, lo único que estamos haciendo es limitando la curiosidad y desanimándolos; se les envía un mensaje equivocado.

Fomentar el deseo de aprender en los niños y adolescentes puede parecer una labor titánica, y ciertamente lo es, si no se hace con propósito e intención. No hay una fórmula establecida, pero a lo que sí podemos recurrir es al conocimiento que tenemos disponible sobre el funcionamiento del cerebro para usarlo a nuestro favor y así incitarlos a aprender.

Este conocimiento nos dice que el aprendizaje es emocional y la motivación, el juego, la novedad y  la curiosidad son grandes generadores de emoción. Esto significa que debemos recurrir a estrategias que contengan uno o varios de estos ingredientes para fomentar su deseo de seguir aprendiendo.

En un principio, no hay que impedirles que exploren, como ya se dijo, esta es una habilidad innata de los seres humanos y es la base del aprendizaje. Tampoco hay que silenciarlos cuando empiecen a hacer preguntas y sobre todo nunca imponerles; hay que encontrar razones que fomenten su curiosidad y ganas de ir a la escuela.

No es ir al colegio porque sí y punto, es ir al colegio porque solo ahí pueden seguir explorando y encontrar las respuestas a todo lo que se les pase por la cabeza.

Albert Einstein decía que “el juego es la forma más elevada de investigación”, y por otro lado, Jean Piaget nos enseñó que los niños se comportan como pequeños científicos. Sería conveniente no olvidar esto nunca, quizás así, podríamos mantener vivo el deseo de aprender en los niños y adolescentes.

Instagram: Rubendario086
Facebook: Rubén Balanta Mera
Web: https://rbalanta.com