¿Cómo fomentar la capacidad de resiliencia en adolescentes?

“En medio de la dificultad reside la oportunidad”
Albert Einstein
 

La resiliencia es un término que ha cobrado gran relevancia en los últimos tiempos, pero más que eso, es la capacidad para superar las adversidades; sobreponerse de las situaciones difíciles que se pueden experimentar en la vida y adaptarse luego de pasar por una situación crítica. Resiliencia significa resistir, tensionarse pero no romperse, volver a la normalidad.

Todos los días estamos expuestos a la adversidad; vivir una situación con alta potencia traumática como lo puede ser un accidente automovilístico, un atraco a mano armada o un hecho violento. Sin embargo, en muchas ocasiones, la adversidad viene representada en pequeñas situaciones repetitivas que al prolongarse durante el tiempo causan un gran daño, como lo son los vínculos afectivos con sutiles descalificaciones, la falta de reconocimiento o las altas exigencias por encima de las posibilidades en un determinado momento de la vida, por ejemplo, los padres que esperan que sus hijos obtengan las mejores calificaciones sin ayudarlos.

En efecto, en muchas ocasiones los padres o adultos cuidadores pueden ser fuente de adversidad en la vida de los hijos, sobre todo para los adolescentes, quienes están atravesando por una etapa del ciclo vital marcada por profundos cambios y momentos de crisis. Pero también, los padres pueden, (y deberían) ser tutores resilientes para sus hijos.

Muchos adolescentes tienen cambios emocionales bruscos, debido a los niveles hormonales en sus cuerpos, así como al estrés de tener que construir su identidad y lugar en el mundo. El papel como adultos cuidadores es contribuir a ayudarlos a que regulen sus emociones. Esto se puede lograr conversando con ellos siempre que se pueda, aun cuando pareciera que ellos no quieren hablar.

Es fundamental que se les pueda responder a todas sus preguntas con sinceridad, pero en tono tranquilizador. Pedir su opinión sobre las situaciones que están sucediendo, y por supuesto, escucharlos. Estas conversaciones francas y conciliadoras le pueden ayudar a expresar sus temores, frustraciones y expectativas, y a enfrentarse con ellas, lo cual fomenta el desarrollo de capacidades resilientes.

Pero no basta con hablar con los hijos, hay que hacer del hogar un refugio para ellos; un lugar emocionalmente seguro que sea una constante en su vida y donde sepan que van a estar protegidos siempre. Es normal que durante la adolescencia, y en general, a medida que adquieran más libertades van a querer permanecer más tiempo con amigos, empero siempre van a necesitar tiempo en familia por lo que hay que estar preparados para brindárselo.

En el mundo, siempre van a suceder eventos estresantes que pueden atemorizar a los niños y adolescentes, en estos casos hay que animarlos a que se alejen de las noticias y hacerles sentir que estarán bien. También, se pueden tomar estos sucesos para iniciar conversaciones que contribuyan a calmar miedos y ansiedades.

Por último, para los que se les hace más difícil comunicarse, la mejor alternativa es sugerirles escribir un diario o recurrir al arte para expresar sus emociones. Siempre anime a los niños y adolescentes a tener motivaciones y expectativas en la vida. Viktor Frankl, sobreviviente del Holocausto Judío, expresó que luego de quedarse sin familia y posesiones, la motivación de publicar sus memorias una vez estuviera libre, fue lo que le ayudo a resistir.
 
 
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