¿Cómo puedes ayudarle a tu hijo a desarrollar sus habilidades sociales?

“Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo,
nacen de una actitud de aprecio por los demás”
Dalái Lama Tenzin Gyatso
 

Las habilidades sociales son muy importantes porque son las que permiten que nos relacionemos con las demás personas y construyamos relaciones duraderas. Son imprescindibles para la adaptación al entorno en el que viven y proporcionan las destrezas para desarrollarse satisfactoriamente en todas las áreas de su vida.

De hecho, la evidencia científica muestra que cuando se desarrollan buenas relaciones sociales, se llega al nivel de bienestar más alto, mejora el rendimiento académico, aumenta la autoestima y se vuelve un medio excepcional de protección de salud.

Las habilidades sociales se pueden definir como un conjunto de comportamientos que le permiten al individuo desarrollarse en un contexto individual o interpersonal. De esta manera, puede expresar sus sentimientos, actitudes, deseos, opiniones, exigir sus derechos o resolver problemas de forma asertiva de acuerdo a la situación.

Son destrezas que se adquieren a través del aprendizaje, por lo que la infancia es una etapa crítica para su enseñanza. Enseñar a pedir favores, dar las gracias, preguntar por qué, tomar decisiones son ejemplos y modos en los cuales los niños aprenden habilidades sociales.

La mejor manera de incentivar el desarrollo de las habilidades sociales en los niños es crear un “lenguaje social”, es decir, un lenguaje que sea comprensible, básico y efectivo que inclusive los niños de 2 años puedan comprender.

Este lenguaje social se basa en aprender a escuchar activamente. No se puede hablar mientras alguien más está hablando, se deben respetar los tiempos. Hay que enseñar el auto-control, enseñarles con el ejemplo; si no interrumpimos, ellos aprenderán a no interrumpir. Repito, deben aprender a mostrar gratitud, cuándo disculparse y pedir favores.

Otro de los aspectos importantes para ayudar a desarrollar buenas habilidades sociales es enseñarles a convivir y a disfrutar de las relaciones sociales. Favorecer los vínculos tempranos y la calidad de estos, es responsabilidad de nosotros los adultos.

A través del ejemplo debemos enseñarles modelos de relaciones respetuosas basada en la cooperación, el respeto, la empatía y la complicidad. Asimismo, hay que enseñarles a identificar y saber reaccionar frente a los aspectos que deterioran la convivencia como el lenguaje agresivo, el desprecio, la burla, la crítica. Esto implica el desarrollo de la asertividad y la empatía, habilidades esenciales en las relaciones sociales.

En definitiva, el desarrollo de habilidades sociales no se limita a ofrecer estrategias, un libro de estrategias o una guía. Se trata de intuir las necesidades de los pequeños y ser sensibles a su mundo interno para ofrecerles lo que necesitan.

Hay que ser conscientes que los niños aprenden por modelado (lo cual no es lo mismo que imitación), y mostrarles comportamientos adecuados según la situación. Solo así podrán adquirir buenas habilidades sociales. De nada vale que les diga que hay que tratar a todos con respeto, si eso no es lo que ven de sus padres.
 
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