Educar en la igualdad de género ¿Por qué y Para qué?

“Hasta que no tengamos igualdad en educación,
no tendremos una sociedad igualitaria”
Sonia Sotomayor
 

Una educación basada en la igualdad de género, debe ser uno de los puntos más importantes tanto en las escuelas como en las pautas de crianza que los padres implementan en casa.

La igualdad de género es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por la UNESCO que todos los países suscritos a esta organización deben incluir en sus planes de gobierno. Con esto se busca garantizar un mundo en el que niños, niñas, mujeres y hombres tengan acceso a las mismas oportunidades en todos los ámbitos de la vida.

Sin embargo, para lograr esto, hay que comenzar desde la unidad más básica de la sociedad: la familia. Los gobiernos del mundo, pueden tener los mejores planes para garantizar la equidad e igualdad de género, pero mientras se sigan reproduciendo y fomentando los estereotipos de género en casa, el avance será el mismo de una persona que quiere utilizar las escaleras eléctricas “de bajar” para ir al piso superior.

La investigación al respecto es contundente; entre los tres y siete años, tanto los niños como las niñas, ya asocian los juguetes con un género determinado, esto gracias a la influencia de los medios de comunicación, los programas de televisión, el colegio y la propia familia; las niñas tienen ocho veces menos probabilidades de recibir retroalimentación por parte de los profesores; los niños gozan de más espacios y eventos para la práctica de deportes en la escuela; las niñas, desde los seis años comienzan a sentirse menos inteligentes que los niños, lo cual influye en sus aspiraciones profesionales.

Sobre esta última afirmación, algunos estudios muestran que los jóvenes no eligen su carrera profesional con base a sus capacidades y habilidades, sino a los comportamientos que veían y las frases que escuchaban en casa desde niño, así, si una niña crecía escuchando que las mujeres son delicadas, sensibles, atentas, elegirán una carrera en la que puedan reforzar esos estereotipos como la docencia infantil, enfermería y psicología, entre otras.

Lo mismo con los niños, los que crecieron escuchando que los hombres son fuertes y hacen el trabajo duro, escogieron carreras como ingeniería, arquitectura y medicina. Gracias a estos estereotipos, quién sabe de cuantas matemáticas brillantes y enfermeros con vocación el mundo se ha privado.

Aquí, un lenguaje no sexista y la exclusión de tratos basados en el género, son la clave para empezar a desmontar estereotipos que son la causa de que los hombres se queden con los mejores puestos y los salarios más altos solo por el hecho de tener pene, aunque haya mujeres con mejores capacidades y más experiencia.

Una educación basada en la igualdad de género debería hacer énfasis en cualidades y no en atributos, es decir, en lugar de halagar y poner tareas con base a las características físicas (sexo), hágalo basado en las cualidades y habilidades (fuerza, inteligencia, responsabilidad, sensibilidad) que pueden desarrollar.

A la hora de dar tareas, recompensas y castigos no se fije en el sexo sino en la edad y en lo que pueden hacer. Si queremos una sociedad más equitativa, con menos feminicidios y estadísticas más bajas de abusos, una educación basada en la igualdad de género es la clave para lograr un cambio profundo en las bases de la sociedad.

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