El escalón de arriba

“Algunos tienen problemas de altura, ven por encima del hombro”, Anónimo.

¿Cuántas veces has pisado el escalón de arriba? La altivez es un sentimiento que hace a las personas sentirse por encima de los demás, creerse superiores cuando en el fondo son soberbias y piensan que siempre están en lo cierto.
 
Una autoestima sana es aquella que lleva a quererse a sí mismo. Por el contrario, la altivez es arrogancia que poco a poco destruye porque hace complicadas las relaciones interpersonales.
 
Existen contextos o grupos sociales en los que este sentimiento se convierte en una competencia debido a que las personas deben demostrar cuánto valen y saben. Esto puede suceder en el trabajo, entre ciertas amistades o círculos de interés común.
 
La constante o excesiva adulación es una característica que destaca en una persona altiva, a la que le gusta que siempre resaltan sus atributos, virtudes o inteligencia. En consecuencia, suelen ser muy humillantes porque buscan tener a los demás por debajo de sus talones.
 
El mundo gira alrededor de sí mismos así como el (“”Ego malo”, que es parte del “Eslabón del mal,” en el que en una sola cadena convergen todos los sentimientos “no sanos” que destruyen a una persona.
 
Sin embargo, a veces pueden engañar porque suelen tener un gran carisma y se creen muy asertivos, por lo que se debe aprender a identificar a los altivos para evitar alguna relación tóxica futura o pasar un mal rato.
 
La excesiva adulación de la cual las personas altivas alimentan su “Ego malo”, esconde una profunda inseguridad porque buscan ser aceptados y que sus acciones sean aprobadas por los demás.
 
Una prueba de esto es que no reconocen sus errores porque nunca pueden estar por debajo de alguien y se aprovechan de los problemas o fallas de otros para hacerse ver como superiores, por el hecho de que quizás, no cometen el mismo error.
 
Su baja autoestima es algo que no se pone en duda, son personas inseguras y esto hace que siempre traten de llamar la atención y que ellos sean el “foco” o el tema central, haciendo que los otros los escuchen y no dando importancia a lo que expresan los demás.
 
Las personas altivas son carismáticas y aparentan ser muy cercanas, causando una buena impresión a la primera con el propósito de luego llamar la atención y usar la información del otro en su contra y en beneficio propio.
 
Es bueno hacernos un autoexamen o revisar si tenemos alguno de estos rasgos para trabajar en nosotros mismos, puesto que a veces podemos pisar el escalón de arriba sin darnos cuenta y una forma de saberlo es no aceptando que otros señalen nuestros errores, sino que nos molesta y hacemos caso omiso a sus opiniones o sugerencias sobre alguna falla que tengamos.
 
La altivez de corazón es un abismo que nos sumerge cada vez más en el aislamiento, porque al final nos convierte en malas compañías y en personas insoportables. Nadie se sentará a nuestro lado a conversar ni nos prestarán atención, causaremos rechazo total.
 
Lo bueno de pisar el escalón de arriba es que tenemos la oportunidad de pisar el de abajo, es decir, regresarnos al escalón anterior, en el que podemos recobrar la cordura y sensatez y dejar de lado esa manía y locura de creernos superiores.
 
La altivez, la arrogancia y la soberbia son lo mismo en una misma línea, siempre ven a los demás por encima del hombro.
 
Por eso, “cada vez que subas un escalón de triunfo, sube dos de humildad”, Anónimo.
 
 
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