ENCONTRAR(NOS) CORTÉSMENTE CON LA ANGUSTIA

A medida que la crisis de la pandemia del Covid-19 avanza, intensifica y peligra la vida de quienes formamos la sociedad en general. El ser humano, a consecuencia de esto, está cruzando por una transición física y mental. Las normas sanitarias implican un cambio de carácter físico respecto a los nuevos hábitos a los que se debe recurrir para evitar el contagio y mejorar la calidad de la vida del ciudadano en general. 
 
En cuanto a esta transición mental como consecuencia de la infodemia, los fallecidos, la caída de varias empresas (que a su vez implica la pérdida de empleos y liquidez de capital), los medios de comunicación corruptos, el ocultamiento de información, las medidas aplicadas a la contención del virus; es decir, la cuarentena, y la propia enfermedad, han sometido al ser humano a un idea común que denominamos “encontrarnos”. Pero, ¿a qué se refiere este término? Dividamos el término en su forma verbal y en su conjunción.
 
Consideremos “encontrar” como la acción ante el resultado de algo que se busca, por ejemplo, adentrándose al contexto actual: encontrar la solución a esta crisis, encontrar la cura del virus, encontrar las mejores condiciones que posibiliten la apertura del fin de la pandemia.
 
ENCONTRAR: Obtener una respuesta a algo externo, es el resultado. (NOS): a nosotros. ¿Cómo será posible encontrarnos ahora dentro de tanta angustia que nos agobia, que nos afecta? ¿Cómo poner en palabras aquellas situaciones que tan solo están en nuestra mente o simplemente están en nuestro cuerpo?
 
Pongamos el caso de un joven que pide matrimonio vía internet (por la muy conocida aplicación “Zoom”) Uno se pregunta a qué se debió esta situación de aquel sujeto que se encuentra con lo insoportable de la pandemia y la angustia de saber qué pasará con su vida en el futuro, y entonces, decide proponer matrimonio a su pareja con la que lleva 3 meses de relación. Él está haciendo una búsqueda de un “motivo de vida”. Al pedirle matrimonio, él trata de hacer una conexión propia para llegar a completarse.
 
Cuando este sujeto se encuentra con lo angustioso de la realidad que lo atormenta, su mente se asemeja a un florero lleno de flores hermosas y frágiles que se atraviesa con aquella bala perdida y este florero se dispersa en la inmensidad del espacio. ¿Cómo volver a reencontrarse consigo mismo? Es una pregunta que no se puede responder en estos momentos. ¿Cómo reconstruir mi estado mental de los diferentes cambios? ¿Cómo puedo hacerlo?
 
Para algunas personas escuchar “dale tiempo al tiempo” puede parecer trillado pero para otros, sin  duda, puede ser muy angustioso. Hay que dejar que el tiempo haga lo suyo, así como el cuerpo necesita tiempo para curarse de secuelas físicas así la mente lo necesita para curar las suyas. ¡Dale tiempo al tiempo!
 

 

BELEN HERRERA Y ROBETH ESPINOZA