La magia del juego: ¿Cómo favorece el desarrollo de los niños?

¿Qué es nuestra imaginación comparada con
la de un niño que intenta hacer un ferrocarril con espárragos? 
Jules Renard


El juego hace parte del crecimiento y desarrollo de los niños. A medida que estos crecen, su imaginación va despertando e inventa grandes historias en los que ellos son los protagonistas. Una caja de cartón, una sábana, una toalla, una varita, una escoba o cualquier objeto que tenga a la mano es suficiente para despertar la creatividad e iniciar una historia fantástica llena de diversión y estimulación.

Son estos años, llamados “mágicos”, en los cuales el cerebro de los niños, que se encuentran en edad preescolar, está lo suficientemente desarrollado como para imaginar historias que favorecen el desarrollo y benefician su relación con el mundo.

Es denominado juego simbólico, y este le permite a los niños, entre otros aspectos, comprender muchas cosas del mundo que les rodea para las cuales no tienen todas las herramientas que les permitan entender lo que sucede a su alrededor; por este motivo crean sus propias explicaciones mágicas y fantásticas sobre el funcionamiento de las cosas.

El juego simbólico, no solo permite que los niños asuman otros roles (de seres fantásticos, míticos o incluso reales), lo cual favorece el desarrollo del autocontrol y el manejo de la frustración, sino que también estimula la resolución de problemas de manera creativa en ellos.

Durante esta edad es normal que los niños tengan el famoso “amigo imaginario”, ante el cual muchos padres se alarman. Sin embargo, esto es totalmente normal, pues el pensamiento de los niños en edad preescolar se caracteriza por ser fantasioso y mágico; buscan explicar las cosas a su modo, por ejemplo, que los truenos es el sonido que resulta cuando están jugando bolos en el cielo o que la luna es de queso.

En todo caso, a medida que pasen los años, la corteza prefrontal habrá hecho las conexiones necesarias para procesar el pensamiento más elevado y entonces, los niños empezarán a “despertar” y la magia irá desapareciendo. La razón tomará su lugar y los niños serán capaces de dar explicaciones más lógicas y racionales a los diferentes fenómenos del mundo.

Y así, a medida que crezcan, su imaginación y creatividad se transformará en arte, música y escritura creativa, lo cual les ayudará a desarrollar un pensamiento crítico; habilidad que les inspirará a buscar más información y comprender ideas más complejas. Este pensamiento es el que les permitirá tomar decisiones, resolver problemas y los hará sentir orgullosos cuando comiencen a madurar en la adolescencia.

Como padres y adultos cuidadores, tenemos formas de fomentar el mundo imaginario y el juego simbólico de los niños. Para hacerlo, sígale la corriente cuando entre en una de sus historias, escoja juegos no estructurados como bloques, artesanías y masas para moldear. También léale cuentos e historias, programe tiempo al aire libre y limite el tiempo que pasan delante de dispositivos electrónicos y pantallas.

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