La máscara

“Hipócrita: el hombre que asesinó a sus padres y pidió clemencia con el argumento que era un huérfano”, Abraham Lincoln  


Algunos creen que las personas no cambian sino que se les cae la máscara, dejando al descubierto lo que esconde su personalidad y verdaderas intenciones: el hipócrita.
 
La hipocresía esconde los sentimientos y motivos reales con los que algunas personas se acercan a otras. Va de la mano con la envidia y la mentira; siendo su raíz el ego malo.
 
Es preferible ser sincero y caer mal, que ser hipócrita y caer bien, puesto que al final, te sentirás bien contigo mismo por ser real y verdadero, que ser un falso y mentiroso.
 
Las personas que te critican y hablan a tus espaldas son hipócritas. No son capaces de decirte en tu cara lo que piensan o dicen de ti. Es una cadena que cada vez va sumando más eslabones que forman parte de un mal.
 
Debemos saber diferenciar, una cosa es hablar mal de alguien a sus espaldas (sin que la persona esté presente) a comentar con otros una situación particular sin criticar o formar juicios a priori, sino simplemente opinar o argumentar en beneficio a esa persona que está ausente.
 
Los hipócritas son personas inseguras y viven sumergidos en complejos. Por tanto, tienen miedo de mostrarse verdaderamente ante los demás. Por eso, se aprovechan de condiciones, situaciones y personas, porque no aceptan su incapacidad de reconocer lo que realmente son.
 
Lo recomendable es alejarse de los hipócritas y marcar distancia. Asimismo, no ponerte a la defensiva cuando te des cuenta que alguien está siendo hipócrita por su actuar y comentarios. Lo ideal es no exaltarte sino aclarar la conversación y sobre todo, ponerle un límite.
 
Todos tenemos algo de hipocresía porque en ocasiones, por no pasar un mal rato, por evitar problemas o enfrentar una situación, decimos lo que no sentimos ni pensamos realmente, o lo hablamos con otras personas y no con la que deberíamos tratarlo. A veces, somos hipócritas porque nos guardamos algo importante que debemos decir para no hacer sentir mal o herir a otra persona.
 
Cuando alguien solo te llama, te escribe o visita porque necesita algo de ti, es una persona falsa porque solamente te está usando para su propio fin. Si no te busca para saber cómo estás, simplemente no le interesas ni le preocupas.
Debemos estar atentos y saber diferenciar este tipo de personas, porque hay algunas que son tan hipócritas que no solo es parte de su personalidad sino de su cotidianidad. Por eso, no le comentes nada de tu vida ni de los demás, especialmente si son cosas buenas.
 
La psicología sostiene que La hipocresía se relaciona con la mentira. La trata como una actitud que enferma emocionalmente porque tiende a manipular, crear una imagen falsa y desarrollar incongruencia entre lo que dice y hace.
 
Para profundizar más, los autores Crisp y Cowton señalan que existen cuatro tipos de hipocresía: inconsistencia, culpa, pretensión y complacencia.
 
La primera, es cuando no encajas en algún lugar y creas una imagen para integrarte a dicho ambiente. La segunda, cuando tu personalidad no va en consonancia con otras ideas, por tanto formas una imagen falsa que coincida con referida ideología. La tercera, cuando pretendes ser algo que no eres por beneficio personal. Y la cuarta, cuando tienes baja autoestima y buscas la aceptación de alguien.

Hacer introspección es esencial: mirar tu interior y analizar tus experiencias, te lleva a conocer tu conciencia y a equilibrar tu estado mental con el fin de nivelar tu entorno social.
 
Es bueno cuestionarte de vez en cuando. Por eso, pregúntate ¿Qué tan hipócrita soy?

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