La mirada

“El mejor guerrero es el hombre promedio con un enfoque extraordinario”, Bruce Lee


Te ha sucedido que a veces te pierdes y no consigues el rumbo que iniciaste. Tus pasos quedaron huérfanos ante la falta de dirección, tu mirada se extravío en el camino, no ves el horizonte y todo se hizo confuso: sucede que, perdiste el enfoque.
 
El tiempo suele atormentarnos cuando no alcanzamos las metas trazadas en el plazo que nos fijamos. Perdemos el control de las cosas y nos desesperamos. Tenemos tantas ideas en la cabeza que no sabemos por dónde empezar. Quizá nos falta organización o disciplina, o simplemente las ganas de comenzar, con lo que sea, pero dar el primer paso.
 
La concentración juega un papel fundamental en este tema, puesto que, mientras manejemos bien la fijación de nuestros pensamientos de lo que queremos y debemos hacer, logramos, primero, no distraernos, segundo, no dispersarnos; y tercero, mejora nuestro rendimiento.
 
Alejar las distracciones es imprescindible para no perder el enfoque. Esas distracciones pueden ser internas y externas. Las de afuera son más fáciles de manejar, pero eliminar los ruidos internos es más complejo.
 
“Tu enfoque determina tu realidad”, Blue Empire
 
La angustia, ansiedad, preocupación, cansancio y zozobra derivan una falta de motivación, que es una de las principales causas que nos detienen y no nos permiten avanzar, así como tomar las riendas de nuestras vidas, nuestro tiempo y nuestros proyectos.
 
Dar vueltas alrededor de la misma queja o la repetitiva pregunta, ¿por dónde comienzo? es desgastarse una y otra vez. Por tanto, es tan importante concentrarte en lo que deseas alcanzar, hacia dónde quieres ir y el lugar al que anhelas llegar.
 
“Aunque la vida te cambie la ruta. Si sabes a dónde vas, llegarás”, anónimo.
 
Enfocarnos en una sola cosa a la vez nos da el impulso para organizarnos bien e ir trabajando punto por punto. De esa manera, poco a poco, podemos ir avanzando en lo que nos hemos trazado.
 
Al contrario, si pretendemos hacer mil cosas al mismo tiempo, no va a resultar. Algunas las haremos a medias y otras, sencillamente no podremos hacerlas, porque por muy capaces que nos sintamos, debemos siempre concentrarnos en una a la vez para que quede como debe ser.
 
Cuando perdemos el enfoque no solo quedamos huérfanos porque no sabemos hacia dónde van nuestros pasos, también quedamos solitarios porque perdemos el rumbo. Aquí entra la frase motivacional: “caer y levantarse”.
 
“No importa cuántas veces nos caigamos, lo importante es levantarnos todas las veces que nos caigamos”.
 
Cuando leemos es recomendable detenernos unos minutos y mirar una pared de color verde para que la pupila se abra y retomemos la lectura con una vista menos agotada. Igual pasa con nuestro enfoque, debemos parar y respirar un tiempo para soltar un poco nuestro foco de atención.
 
También es esencial darle solución a los problemas o las dificultades que se nos presenten día a día, porque nos acompañan a todas partes. Los llevamos a cuesta de nuestros hombros y eso no es sano porque nos desconcentran y nos sacan de los propósitos que tenemos a diario.
 
El enfoque es una habilidad, es una mirada en particular a las metas que queremos alcanzar. Es una mirada hacia lo que queremos lograr, es una mirada hacia el horizonte que deseamos caminar.
 
Por eso, fija tus pies en la tierra, con fuerza inicia tus pasos, comienza a agilizar tu andar, acelera tu marcha con firmeza, pero sin apuro, marca bien los espacios y avanza, enfócate y sigue.
 
No pierdas el enfoque, si se disipa, pierdes todo. “La gente que pierde el enfoque, puede perder muchas cosas”, Doris Maurer
 
 
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