¡Lo estoy haciendo bien!

“Sus pequeños pasos, son mis más grandes triunfos”

A veces, corres de un lado a otro, tu agenda está tan saturada que te preguntas ¿lo estaré haciendo bien? ¡Por supuesto! Lo estás haciendo maravillosamente bien. Tener un pequeño con alguna condición requiere dedicación, esfuerzo, compromiso y si te haces esa pregunta es porque te estás auto evaluando.

Cuando un niño común aprende a leer y a escribir es una gran satisfacción para sus padres; cuando un niño con discapacidad aprende a leer y a escribir la satisfacción se multiplica y se convierte en un gran logro de mamá, porque ahí se ve el compromiso, la dedicación y el esfuerzo.

Detrás de una palabra de un niño con autismo existen muchas horas de trabajo terapéutico, toneladas de paciencia, entusiasmo, hay determinación, fortaleza, tesón, hay lágrimas, momentos de frustración, cansancio y muchas otras cosas que se olvidan cuando escuchas su voz, cuando miras sus ojos o su sonrisa.

Se te reinicia la vida y vuelves a empezar, fuerte, más fuerte que nunca y te sigues esforzando, aprendiendo y trabajando con él, corazón con corazón, porque son el mejor equipo y se entienden, tienen una conexión única, complicidad y comparten mucho más que juego y sonrisas.

Los lazos se estrechan y se convierten en un solo ser, capaz de comprender al otro, de sentir lo que siente el otro y de llegar juntos a cada meta trazada. Detrás de cada uno de sus pasos estás tú para apoyarlo, para guiarlo y darle las herramientas necesarias para enfrentarse a la vida.

¡Lo estás haciendo maravillosamente bien! Reconoce tu esfuerzo, aunque a veces no llegas lo lejos que quieres llegar, aunque sientas que por más que caminan no logran avanzar, créeme, ¡lo estás haciendo bien! Cada gota de agua cuenta cuando hay que llenar la cubeta, cada grano de arena ayuda a llenar la playa.

Siéntete orgullosa y recuerda que el árbol nace de una semilla, una muy pequeña semilla en la tierra que tarda años en echar raíces y después en brotar, fortalecerse, crecer y un día se convierte en un árbol que da sombra, frutos y se reproduce, que incluso se convierte en muebles, instrumentos musicales y muchas cosas más.

Tu esfuerzo diario es esa pequeña semilla y un día podrás beber jarabe de maple de tu árbol, podrás ver tu esfuerzo cobijar a otras madres, dar frutos en tu vida y tener impacto en la vida de otros porque toda gran historia empieza a escribirse con una pequeña letra y permanece a través del tiempo.

Reconoce tu esfuerzo cada día y reconoce sus esfuerzos también, repite todos los días ¡lo estoy haciendo bien! ¡lo está haciendo bien! Juntos lo estamos haciendo bien, aunque sus pasos sean pequeños, aunque sean lentos están avanzando y con el paso del tiempo cuando mires atrás te darás cuenta de que cada paso contó.

Centro de Autismo Integra IAP
Tere Hernández