Lo que calla un MIGRANTE Parte IV

“Los migrantes no tienen miedo. Tienen hambre de progreso. Dan lo mejor”, Carlos Slim Hel

 
Muchos te dirán que no podrás. Muchos te pondrán barreras y obstáculos. Muchos no entenderán tu viaje ni por qué tomaste esa decisión. Muchos te criticarán. Muchos no creerán que lo lograrás, incluso muchos pensarán que perdiste la cordura y la sensatez. Pero si crees en ti, en tus capacidades y estás seguro (a), nada ni nadie te detendrá.
 
La mayoría solo ve lo negativo, nunca lo positivo. Y si ven ambas cosas, siempre resaltan las desventajas sobre las ventajas. Detenerte porque a alguien le fue mal, no está bien, porque debes trazar tu propio camino y tener tu propia experiencia.
 
Y si el cansancio a veces te rebasa, simplemente respira y sigue adelante, porque siempre sale el sol y cada día es una nueva oportunidad. Conserva una buena actitud para que a diario la carga sea haga menos pesada.
 
Acepta que estás en otro lugar y adáptate a ese nuevo espacio, hazlo tuyo y compártelo con los que amas. Observa todo para aprender, no lo hagas con la crítica destructiva, sino con una mente abierta y conciencia firme de que debes absorber lo bueno para seguir avanzando.
 
Si alguien te discrimina, ponte tu armadura y que sus palabras no te hagan sentir mal ni menos. Pobre de aquel que humilla y se siente superior, porque nunca entenderá lo que es ser un extranjero, porque nunca lo han vivido en carne propia. ¡Tú eres más valiente!
 
Sé agradecido por lo que recibes. Valora tu esfuerzo y no te permitas que abusen de ti por tu condición de migrante. No olvides que también tienes derechos.
 
Deja en alto el nombre de tu país, sin importar en lo que trabajes dignamente. Todo es parte del proceso que decidiste emprender hasta lograr lo más anhelado. Calla cuando debas hacer silencio y habla cuando debas hacer ruido.
 
Siempre aflora tus valores, principios y buena educación. Muestra que no eres más del montón. Respeta la forma de pensar de los demás, recuerda que cada país tiene sus propias características y costumbres, y las sociedades evolucionan según su entorno. Al contrario, aprende de su cultura, conoce, disfruta, asimila y amplía tus conocimientos.
 
Habla de las cosas buenas de tu país: lugares, paisajes, tradiciones, gastronomía, los refranes, chistes, las leyes y derechos, sobre todo la realidad de dónde vienes y menciona ejemplos que puedan entender.
 
Los migrantes no son una amenaza, son seres humanos que buscan calidad de vida, por eso, vayan a donde vayan, llegan con ganas de trabajar y de salir adelante. Su constancia, esfuerzo y perseverancia pueden ser una gran ayuda para el desarrollo de la economía del país donde hagan su nueva vida.
 
No le cierres las puertas: escúchalos, míralos a los ojos, dales tu mano y comprende las razones del por qué ahora son parte de tu país. Solo poniéndote en sus zapatos, los aceptarás. ¡NO LOS ETIQUETES! No todos son iguales. Cada migrante es una historia de vida, una experiencia distinta pero un mismo ser. Siempre ¡DAN LO MEJOR DE SÍ!
 
 
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