Lo que perdieron los niños a causa de la pandemia

«Las escuelas son lugares, tiempos y formas
que no debieran parecerse a ningún otro»
Carlos Skliar


Hablar de quiénes son los afectados de la pandemia por Covid-19 es muy difícil; sin lugar a dudas, Todas las personas se han visto afectadas, de una u otra forma, durante todos estos meses que ha durado la emergencia global. Sin embargo, si queremos hablar de algunas de las víctimas a las que más ha golpeado el virus, esas son los niños y adolescentes.

Y no es solo porque estén enfermando de Covid-19, tampoco porque se encuentren confinados en casa, sino también porque su proceso de educación y aprendizaje se ha visto afectado. La imposibilidad de no poder ir a la escuela ha sido un verdadero golpe para el desarrollo de nuestros estudiantes.

Todos sabemos que la escuela es un espacio en el que los niños y adolescentes van a adquirir conocimientos y competencias académicas como aprender a leer, escribir correctamente y resolver operaciones matemáticas, entre otras. Sin embargo, la escuela es mucho más que un sitio en el que los más jóvenes van a recibir un montón de saberes académicos.

La escuela es un entorno en el que los niños y adolescentes aprenden y adquieren habilidades socioemocionales, las cuales son tan importantes como las académicas; habilidades que son necesarias y facilitan el aprendizaje, su adaptación al mundo y su desempeño en la sociedad y el ámbito productivo.

En el esfuerzo por impedir que los niños perdieran su continuidad académica, las escuelas se enfocaron en priorizar los aprendizajes meramente académicos y no se pensó en la manera de readecuar los enfoques para enseñar las habilidades socioemocionales en el contexto de la virtualidad.

En consecuencia, nuestros chicos pudieron continuar con sus estudios y no atrasarse académicamente. Sí, excelente, pero perdieron la oportunidad de desarrollar la empatía, el respeto por la diversidad, el trabajo en equipo, la autorregulación, la resolución de conflictos, la autonomía y la prosocialidad, entre otras. Las cuales difícilmente se pueden desarrollar cuando están aislados en casa detrás de una pantalla.

No se sabe a ciencia cierta cuáles serán las consecuencias a largo plazo en su desarrollo emocional y personal. Lo que estamos evidenciando ahora es que los casos de niños y adolescentes con estrés, depresión, ansiedad y suicidios han aumentado. El Banco Interamericano de Desarrollo habla de caídas en el PIB de los países, sobre todo en las naciones latinoamericanas y del Caribe.

Ante este panorama, la UNICEF ha hecho un llamado para actuar de inmediato si no queremos que el eco del Covid-19 cause daños permanentes en el futuro común y ojalá nuestros “chavos” puedan volver pronto a la escuela y recuperar este espacio tan importante para su desarrollo integral como seres humanos.
 
 
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