Miedo Parte V

¿Qué es y de dónde viene el miedo?

Imagina que tus emociones son como un chita (felino poderoso) que está a tu lado. ¡Maravilloso¡ Las emociones son así, poderosas, como un motor de vida, te dan fuerza y dirección, pero si no sabes conducirlas como ese chita, te van a comer, rápido y de un bocado.

Entonces, ¿podemos conducirlas? La respuesta es sí. Podemos descubrir de dónde vienen y aprender a manejarlas, tenerlas de aliadas, de motor, de inyector de vida y de sentido.
Emociones básicas.

Hay cuatro emociones que se consideran básicas porque al combinarse crean “n” número de emociones. Son:

Miedo, enojo, alegría y tristeza.

Y de acuerdo a su origen se clasifican en emociones innatas, aprendidas y generadas en consciencia:

Emociones innatas; su origen es innato. Vienen con tu “máquina”; esto es, son parte de tu equipo natural… ¿qué queremos hacer con ellas? ¡Nada! son maravillosas, están allí para algo, para servirte.

El miedo innato te protege. Digamos que vas manejando por un acantilado muy angosto y está lloviendo y dices -¡Ni madres, qué miedo! mejor me estaciono y cuando pase el agua veo si cruzo o busco otra forma de llegar a mi destino- este miedito te ayuda a medir el peligro, es muy importante tenerlo.

Como es innato, lo compartes también con otros animales. Imagina a un conejo aterrado porque lo viene persiguiendo un león, y allí tenemos al pinche conejo con palpitaciones, corriendo todo agitado y de pronto, el león se desvía a perseguir una cebra gorda.

¿Cómo se queda el conejo? Paradito como ardilla, moviendo los bigotitos como diciendo ¿qué pedo?, ¿ya se fue este cabrón demente? Y después de tres segundos que se dio cuenta que el peligro pasó, seguirá brincoteando en la pradera en busca de zanahorias. No va a llamar al terapeuta con un ataque de ansiedad:

–¿Qué crees güey? no he podido estar en paz, no puedo dormir porque pienso que hay leones por todos lados persiguiéndome- No pasa eso ¿verdad? porque para ello se requiere de una elaboración más pensada (con la que fabricamos el segundo tipo de emociones).

Entonces, el miedo innato existe para servir a la máquina. ¡Qué maravilla! cuando tienes miedo, se acelera tu corazón, tus pupilas se dilatan (literalmente como en Caperucita Roja) para veeerte mejor. La sangre se va a las extremidades por si tienes que correr o pelear… tu cuerpo se prepara con el fin de ponerte a salvo. Pasado el peligro, se desconecta el cuerpo del modo emergencia y… ¡a otra cosa mariposa!

El pedo es que los seres humanos no nos desconectamos tan fácil y generamos este segundo nivel de emociones con esta habilidad estupenda pero peligrosa si no se sabe usar: el pensamiento.

En el siguiente artículo exploraremos el tema, ¡no te lo pierdas! Porque abordaremos el miedo que te jode la vida. (Y te adelanto un poquito: lo construyes tú).

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