Niños y mascotas: Beneficios de crecer con una.

 
“Los ojos de un animal tienen el poder
de hablar un gran lenguaje”
Martin Buber
 


Tener una mascota en casa es tener un amigo que te va a brindar su cariño, buscará hacerte feliz y traerá muchos beneficios psicológicos a tu vida. Ahora, si además tenemos un niño que va a crecer junto a ella, los beneficios podrán ser innumerables. ¿Interesante, no?

La evidencia científica sugiere que cuando los niños crecen con una mascota hay muchos beneficios a nivel físico, social y afectivo. Es más, muchos estudios muestran que las mascotas pueden ayudar a procesar mejor el dolor, la enfermedad y situaciones difíciles. Y no solo eso, actualmente, es común utilizar mascotas en terapias para niños con autismo o TDAH.

Los niños que crecen con un animal adoptan un estilo de vida más activo; la evidencia muestra que los niños con perros se ejercitan once minutos más al día que aquellos que no tienen perros.

Esto puede parecer poco, pero a la larga, hace una gran diferencia a la hora de crear hábitos de vida más saludables. Otro beneficio es que, a través de una mascota, los niños pueden llegar a conocer la importancia del cariño, respeto y cuidado hacia los animales y el medio ambiente.

Otro dato interesante es que los niños, especialmente los menores de un año, que crecen con una mascota en casa, tienen menos probabilidades de enfermarse, así como de desarrollar menos alergias, esto gracias a que al estar en contacto con ellas, su sistema inmunológico se ve fortalecido. Esto es muy importante si se tiene en cuenta que se traduce en mejor salud para los niños, pero también, en menos visitas al médico y menos ausentismo escolar.

En el plano afectivo, crecer con mascotas puede hacer que los niños desarrollen la capacidad de empatía, de reconocer las necesidades de otras personas, especialmente de amigos y familia. De la misma forma, los niños aprenden a expresar y regular sus emociones, pues tienden a refugiarse en sus mascotas cuando son regañados o castigados en casa, lo que permite que puedan mejorar su inteligencia emocional, y entre otras cosas, se vuelven más cariñosos.

También se ha demostrado que solo el acto de acariciar o abrazar a las mascotas tiene un efecto calmante en la disminución del estrés y permite que las personas se relajen.

En el plano social, una mascota se convertirá en un ser importante en la vida de los niños, lo cual no solo contribuirá a que llegue a ser una compañía constante e ideal, sino que ayudará a potenciar el aprendizaje, la responsabilidad y las habilidades sociales, como establecer relaciones de confianza con los otros, practicar la compasión, la empatía y la generosidad.

Finalmente, en los niños con mascotas en casas, la autoestima y autoconfianza se fortalece, lo que los convierte en personas seguras de sí mismas y felices, pues además, la presencia de una mascota en casa hace que se eleven los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores que son los componentes de la felicidad y las emociones positivas.

Así que, en definitiva, tener una mascota no solo puede ser divertido y fuente de felicidad para la familia, sino además, una buena inversión.

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