NO HAY RELACIONES TÓXICAS, HAY ACTITUDES TÓXICAS.

“Quítale poder a las personas que han lastimado tu vida, no son tan grandes ni tan importantes, incluso como villanos son mediocres”.

El término “tóxico” se empezó a usar para describir actitudes y comportamientos de relaciones que no son nutritivas y por ende se vuelven dañinas.

Entiendo perfectamente la asociación que se ha hecho entre lo que hace alguien y entre quién es alguien, sin embargo, como un acto de poder debemos romper esa asociación.

Por supuesto que identificar a las personas como “tóxicas” nos ayudó a protegernos y tomar medidas al respecto, aunque, esa manera de encarar la situación, deja cabos sueltos, y no nos permite erradicar de raíz el daño que esas personas causan en nuestra vida.

Aquí algunos ejemplos de las llamadas personas “tóxicas”: Pesimistas, negativas, ensimismadas, rencorosas, se quejan de todo, criticonas, ventajosas, conmiseradas, mentirosas, envidiosas, víctimas eternas de la vida y más…

Tenemos claro cuáles son las características de la toxicidad de alguien, incluso hasta podemos ver algunas de esas características en nosotros mismos, pero, el problema aquí es que hemos dotado a la persona “tóxica” del poder de robarnos energía, llenarnos de culpa, hacernos dudar de nosotros mismos, cuestionar nuestro valor, enfermarnos y lastimarnos.

Y aquí, yo te pregunto: ¿No es darles mucho poder? ¿No será que hemos dado por hecho que su toxicidad es algo que va a tener repercusiones siempre en nuestra vida?

3 ejercicios de poder para protegernos de actitudes tóxicas:

1. Los límites son amor.

Es positivo que hayamos empezado a creer y sentir que tenemos derecho a alejarnos de ciertas personas o relaciones que nos agotan mental y emocionalmente. Tenemos derecho a decir NO. A decir BASTA. Que todo el mundo sepa que no eres piñata. Que si te hieren habrá consecuencias.

2. Practica el autodistanciamiento.

Hay que invertir energía en mirarnos a nosotros mismos y reconocer que hay ciertas cosas que aún no tenemos trabajadas y que de pronto alguien nos llega a remover, nos enganchamos y nos herimos.

Ponte frente al espejo y pregúntate si tus relaciones están en amor o en evolución, recuerda que eres el promedio de la gente que te rodea.

3. Ten claras tus motivaciones.

Cuando decides alejarte de situaciones o personas, trata de analizar desde dónde eliges alejarte de personas con actitudes tóxicas, no lo hagas desde el rechazo o el resentimiento, eso puede provocar que la decisión no sea firme y duradera.

Para que sea sano y PERMANENTE hazlo desde el amor a ti misma o a ti mismo. Por evolución, si cambias tu mundo interno el externo también cambia.

 

Psicólogo Axel Ortiz 

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