Padres: los retos de la educación en cuarentena.

“Lo más sorprendente de los niños pequeños es su fantástica adaptabilidad” – Kristin Hunter.
 

¡Los maestros han tomado la casa! Desde que inició la cuarentena, los educadores abandonaron los salones para llegar hasta las hogares de sus alumnos por medio de la tecnología. En trabajo conjunto con los padres, los niños y adolescentes han continuando sus estudios tras el surgimiento del Covid-19.

El abrupto cambio en la metodología resultó ser todo un reto tanto para los educadores, los estudiantes y los padres, quienes han tenido que fungir como profesores a domicilio.

No hay razones para que esta nueva realidad se convierta en un horror, ya que hay alternativas para enseñar de manera agradable y recreativa, así lo aseguró Elvia Carreño, psicopedagoga con 20 años de experiencia.

Para la especialista “lo importante es respetar los tiempos de los niños y adolescentes, darles estructura. Cuando los padres se sienten a trabajar con sus hijos les deben explicar lo que van hacer y aclarar la cantidad de tareas que realizarán ese día”.

Es fundamental -añadió- establecer objetivos diarios, con la finalidad de “no saturar”. Para ello sugirió implementar un horario que se adecúe mejor al comportamiento de los chicos. En este sentido aseguró que para lograr un aprendizaje óptimo no es necesario sentarse cada día de manera magistral y se pueden incorporar actividades lúdicas como herramientas valiosas para la educación.

Aconsejó apoyarse en la tecnología, puesto que “existe una gran variedad de aplicaciones que aportan diversión al proceso de enseñanza”. Algunas de las opciones que facilitan la faena educativa son los rompecabezas, las sopas de letras y el tangram. Además, recomendó incluirlos en labores de la vida diaria, para guiarles en algún tema.

“Los padres pueden invitarles a preparar el desayuno y luego dividirlo en partes iguales. También, incentivarles a seleccionar y ordenar artículos según su utilidad o función. Con esto estarían trabajando el pensamiento lógico matemático, estimulando la capacidad de observación y el razonamiento lógico”.

Para los más grandes, la experta aconsejó recurrir a actividades de lógica como acertijos, tetris, ajedrez, así como a lecturas que se ajusten a sus intereses. Otra alternativa para los chicos mayores son los videojuegos sin caer en excesos. “En su justa medida, favorecen la atención, la concentración, la capacidad de observación y las habilidades óculomanuales”.

Confianza en sí mismos.
La psicopedagoga agregó que este tiempo de transformación repercute emocionalmente en los padres, pues tienden a cuestionar sus destrezas como instructores de sus hijos. En este sentido, señaló que “no deben subestimar su capacidad para impartir conocimientos, pues cómo padres resultan de gran apoyo y complementan la labor del profesor”.

Asimismo, comentó que la adaptabilidad de los niños y jóvenes en el próximo período, tras el confinamiento, pudiera verse perjudicada, y en función de ese contexto, los educadores deberán formular estrategias para nivelar a sus estudiantes y facilitarles el regreso a la normalidad.

“A futuro, esta situación podría poner en manifiesto un retraso pedagógico que no tiene que estar relacionado con dificultades en el aprendizaje. Sería considerado un retardo pedagógico social. Es pertinente destacar que quienes tienen mayor probabilidad de presentar problemas de adaptación al comienzo de la jornada escolar son los alumnos de educación inicial”, advirtió.
 

Alejandrina González
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