Tareas para la casa ¿Sí o no?

“El estudio sin deseo estropea la memoria y no retiene nada de lo que toma.” Leonardo Da Vinci


Las famosas tareas o deberes para el hogar que muchos profesores dejan en cantidades es motivo de constante debate entre padres de familia, educadores e investigadores. Sobre este tema las opiniones están dividas, algunos a favor y otros en contra. Es tal la discusión que se han realizado cientos de investigaciones para ver cuáles son sus beneficios y hasta se han creado leyes y normas.

Según muchos expertos, las tareas para el hogar ayudan a crear hábitos de estudio que todos los estudiantes deben adquirir, sobre todo cuando se encuentran en etapa de crecimiento y desarrollo. Además, pretenden que los estudiantes sean capaces de establecer rutinas y desarrollar el sentido de la responsabilidad.

Asimismo, la tarea en casa ayuda a fortalecer contenidos y afianzar habilidades y conocimientos adquiridos en el aula de clase, e incluso, a añadir nuevos saberes. Otro punto a destacar, según algunos expertos, es que los deberes ayudan a que estos comprendan lo que es el esfuerzo personal y se consolida como una buena fórmula para adquirir disciplina.

Sin embargo, la evidencia puede decepcionar a muchos, pues gran número de investigaciones muestran que las tareas en realidad no promueven la autonomía; mucho menos generan buenos hábitos de estudio y tampoco proporcionan beneficios académicos para los estudiantes.

Al contrario, las conclusiones afirman que las tareas pueden llevar a que los niños y adolescentes construyan una actitud negativa hacia el colegio y hacia el aprendizaje, lo cual puede llevar a la extinción de la curiosidad, la alegría por ir a la escuela y las ganas de aprender.

Vale la pena decir, que el sistema educativo, muchas escuelas y otro puñado de profesores ayudan a extinguir esta llama gracias a una cantidad abrumadora de tareas que dejan durante la semana escolar, sin contar los fines de semana y los periodos de vacaciones; deberes que en numerosas ocasiones carecen de sentido y no impulsan el aprendizaje. Mucho menos son interesantes o atractivas para los estudiantes.

Otro de los problemas que se han encontrado con las tareas es que en muchas oportunidades constituyen una carga excesiva para los padres y motivo de conflicto. De la misma forma, las tareas en casa, luego de una larga jornada de estudio, quitan el tiempo para actividades culturales, recreativas y físicas que también son indispensables para el crecimiento y desarrollo de los niños y adolescentes.

El verdadero aprendizaje ocurre en el aula; la audacia y capacidad pedagógica de los docentes se pone a prueba dentro del salón de clases, no con las tareas. Los maestros y licenciados debemos asumir este tema con responsabilidad teniendo presente que las tareas van a tener un impacto en la vida y aprendizaje de los niños, y si estas tareas no tienen un propósito o no son necesarias, los resultados no serán los esperados.

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