Tuve dos veces fe

“A veces, los regalos y las bendiciones están allí, pero nosotros debemos hacernos dignos para merecerlos”, Luis Eduardo Mayo

La FE no es creer en una religión, es tener la certeza de que, aquello que no ves, existe y que si la unes con la ESPERANZA, se convierte en la certeza de que llegará lo que esperas.

Y cuando más solo y débil te sientes, la fe puede salvarte y la esperanza puede mantenerte vivo. Así, le sucedió a mi amigo: descubrió que sumando también, la PACIENCIA, lo imposible se convierte en posible.

Luis Eduardo es su nombre de pila, para ese momento tenía 42 años de edad, cuando de repente un accidente laboral lo llevó al hospital y tras una serie de exámenes y evaluaciones médicas, le dieron la noticia que nadie en la vida quiere escuchar: le diagnosticaron mieloma múltiple con afectación en médula espinal y fractura en una de sus vertebras de la columna.

La habitación en la que se encontraba se hizo estrecha, cualquiera hubiera querido salir corriendo, pero él solo dejó caer las lágrimas de sus ojos, por cinco minutos se permitió, como humano que es, derrumbarse. Luego secó su rostro y solo preguntó, qué debo hacer.

Contarlo es fácil, vivirlo es otra cosa. Así, comenzó su camino a través de tratamientos fuertes que lo llevaron a un implante de médula ósea.

De casi perder la movilidad de sus piernas y poder quedar en sillas de ruedas, a usar un aparato permanente para darle estabilidad a su columna, hoy no solo tiene un trabajo, camina normal, tiene el cabello largo sino que además empezó a hacer realidad esos sueños y metas que se trazó en medio de esa condición: comenzó su viaje por el mundo.

Las personas que conocían de su condición se sorprendían, porque al observarlo no denotaba nada, parecía un hombre completamente sano. Su buena actitud ante la vida y creer que todo es posible cuando vives con Esperanza lo impulsaron a mantener la lucha.

Y sí, por supuesto que hubo instantes en lo que se agotó, en los que sentía que su cuerpo no respondía. Su mente le decía vamos, levántate, camina pero su cuerpo no respondía. Aprendió a ser feliz luchando. Nunca luchó contra la muerte, batalló por vivir.

Luis Eduardo tuvo dos veces fe, porque creyó firmemente en que no solo con fe podía salir adelante sino que a su fe agregó, la esperanza y gracias a ello, tuvo la actitud y el valor para enfrentar esta situación. Hoy cree más en sí mismo y aprendió a creer sin dudar. “Mi segunda fe, fue creer en que me iba sanar. Tuve fe en Dios y tuvo fe en mí mismo”.

Muchos de nosotros nos cansamos y bajamos los brazos ante las vicisitudes de la vida, incluso nos quejamos.

Nos olvidamos que hay personas en peores condiciones, incluso que no gozan de buena salud. Muchos despiertan con el temor de no saber si mañana estarán allí, para seguir respirando.

Por eso, debemos valorar cada minuto de nuestras vidas, cuidarla y ser agradecidos. Veamos en las personas con condiciones de salud especial, un ejemplo de lucha y vida.

Tengamos dos veces fe, no solo en medio de la crisis y el dolor, sino también en torno a la felicidad y a las metas.

Te invito a ponerte de pie y dar un aplauso fuerte por cada uno de los que hoy, desde una cama de un hospital o de su habitación luchan por vivir, y otro por los que se fueron, pero que nunca desistieron y dejaron de luchar. “TODOS SOMOS GUERREROS”

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