Uso de la tecnología en niños ¿Impacto positivo o negativo?

“La tecnología nueva no es buena o mala.
Tiene que ver con cómo las personas eligen usarla.”
David Wong
 

En la actualidad, vivimos en un mundo digital en el que los dispositivos tecnológicos se encuentran presentes en todos los ámbitos de la vida diaria, convirtiendo su uso, más que en un lujo, en una necesidad. La televisión, el celular, la tablet, son algunos de esos aparatos que buscan hacernos la vida más fácil, de brindar entretenimiento y permitir la conexión en segundos con personas que se encuentran al otro lado del mundo.

Así, podríamos seguir enumerando los múltiples beneficios de ésta en general, sin embargo, hay un fenómeno dentro de este tema que causa mucho debate: el uso de la tecnología, o más bien, de los aparatos tecnológicos en la infancia.

Entonces, ¿Sí al uso de la tecnología en la infancia, o no? Antes de responder la pregunta, es menester recordar que está más que comprobado; y esto no admite replica, que los dispositivos tecnológicos tienen el impacto de producir cambios importantes en el cerebro, lo cual no implica que sean cambios negativos per se.

De hecho, muchas investigaciones realizadas alrededor del tema, hablan de los beneficios de los aparatos tecnológicos en la infancia, como la estimulación precoz de áreas cerebrales que antes se desarrollaban más tarde, entre las que se encuentran la motricidad fina y la curiosidad.

Igualmente puede ser un aliado importante para potenciar el aprendizaje, sin embargo, cuando estos dispositivos son utilizados para “calmar o distraer”, los efectos del uso de la tecnología en los niños se traduce en consecuencias negativas. 

Los estudios demuestran que la exposición incontrolada y en exceso de la tecnología en los niños sobrestimula el desarrollo neurológico, provocando déficit de atención, problemas de aprendizaje, alteración de los ciclos del sueño, impulsividad, cambios bruscos del estado de ánimo (siendo la rabia y la violencia lo más común), fomenta el sedentarismo, habilidades sociales pobres, atraso del desarrollo del lenguaje y adicción a la tecnología; sin hablar de los peligros y contenidos no apropiados a los que están expuestos en la web como la pornografía, la violencia y el acoso, entre otros.

Entonces, a la pregunta ¿Uso de la tecnología en la infancia? La respuesta es sí, con sentido, control y acompañamiento. Los adultos deben participar y guiar activamente la exposición y manipulación de los dispositivos tecnológicos por parte de los niños, estar a su lado y junto a ellos ver videos, leer cuentos e interactuar con aplicaciones que sean entretenidas, pero sobre todo que favorezcan el aprendizaje de nuevas cosas, es decir, con valor educativo.

Ahora, dependiendo la edad del niño, hay que restringir su uso a un tiempo determinado en el día, por ejemplo, para los niños hasta los 18 meses de edad, los expertos recomiendan cero exposición a la tecnología; entre los 18 y 24 meses, se propone máximo una hora; desde los dos hasta los cinco años, el tiempo puede aumentar hasta las dos horas, y así, mientras el niño siga creciendo se debe ir evaluando su desarrollo con el fin de ir aumentando razonablemente el tiempo en el que entran en contacto con la tecnología.

No podemos sacar a la tecnología de nuestra vida, pero sí podemos utilizarla para favorecer el crecimiento y desarrollo de los niños.