¿Y tú para cuándo? La presión social.

“El peligro de pretender amar cuando se está necesitado, es el mismo que cuando uno va al súper con hambre, compra cualquier cosa”.

Pareciera que en esta época del amor en los tiempos del wifi ya no debería existir de manera tan marcada la presión familiar o cultural por casar a alguien.

Sin embargo, es evidente que aún existe, y que además, afecta la calidad de vida de muchas personas. La afectación consiste en que dicha presión puede provocar una decisión precipitada, forzar la elección de pareja o llenar de ansiedad y dudas a quien aún no tiene una relación.

La sociedad busca que a través del matrimonio se formalice la pareja, como una forma de mantener cierto orden social y moral, y por supuesto, también de reproducción.

Claramente son las mujeres las que tienen más presión social para contraer nupcias.

Desafortunadamente en muchos lugares del mundo aún se mantiene la idea de que ser una mujer casada y tener hijos dentro del matrimonio, le da un valor agregado al ser mujer, lo cual es tremendamente equivocado, el valor de una mujer no se determina por ninguno de esos factores.

La presión social y específicamente la de la familia, nunca debería ser tomada como una buena razón para contraer un vínculo matrimonial. Tomar la decisión de casarse debe ser una decisión individual y llena de amor, en la que se pueden tomar en cuenta algunos consejos y sugerencias externas, pero nunca permitir que esas opiniones, definan el rumbo de lo que verdaderamente deseamos en la vida.

3 consejos para no sufrir con esta presión social.

1.- La sociedad ha construido la idea de que lo mejor para el individuo es que se case y viva en pareja, sin embargo, esa idea viene cambiando de a poco.

Acepta que algunas personas quieren que te cases porque es lo que se ha hecho siempre, es decir, no te pelees con lo que piensan, no los vas a cambiar, aprende a fluir y mantener tu criterio sin pelearte con todo el mundo.

2.- No permitas que el miedo decida por ti, es un pésimo consejero cuando se trata de decisiones a larga plazo.

Aprende a aceptar tus temores como algo que te manda alertas y que puedes tomar en cuenta, pero de ninguna manera tomes decisiones en las que el miedo tenga el volante de tu vida.

3.- Cásate por amor. Vivir en pareja es una construcción diaria, y los materiales con los que construyen deben ser de la mejor calidad. Aquí nada de que se te está yendo el tren, el tren eres tú y tú eliges a dónde quieres ir y quién te acompaña en ese trayecto.

Psicólogo Axel Ortiz

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